lunes, noviembre 27, 2006
una enana pilla y quizá algo más
Algo que me gusta de las sociedades avanzadas (USA, Europa) es su seriedad y profesionalismo para hacer las cosas, en particular, negocios. Por algo esos países son ricos y poderosos, y lo serán cada vez más. Pero en Chile esa cultura no se aprende. Parece que es algo que va en los genes, y la mezcla entre indígenas cabezotas y belicosos y españoles pillos y ladrones fue fatal. Por algo Chile sigue siendo un pobre país penca --aventajado dentro del vecindario, pero penca, y lo será cada vez más.
Hace algún tiempo estábamos contentos porque habíamos hecho un negocio con una mujer que organiza eventos --en adelante, la enana (por su baja estatura). Nosotros tomamos las fotografías y ella nos paga el servicio, que va incluído dentro del servicio integral de eventos.
Desde el principio, nosotros hicimos bien nuestro trabajo, yendo al lugar determinado con anticipación, haciendo preparativos, tomando las mejores imágenes; en definitiva, haciendo un trabajo profesional.
Sin embargo, el trabajo de la enana, como organizadora, no parecía seguir el mismo cauce. Programas que cambian a último momento, atrasos en los horarios, mesas con tortas que se desploman... Esa falta de profesionalismo también se refleja en el trato hacia nosotros... demoras en los pagos, montos que no corresponden a lo prometido, y como broche de oro, ahora nos enteramos que la enana negoció a puertas cerradas con los clientes una cantidad de fotos y precio que no es el acordado con nosotros...
Indigna ver cómo la respuesta de la enana a nuestro profesionalismo fue avivarse --no voy a hablar de sinvergüenzura hasta poner los puntos sobre las ies, pero claramente con actitudes así, no es posible hacer negocios (ni nada serio) y me preocupa el futuro de nuestro trato.
Tengo alguna esperanza en salvar parte de él, pero la confianza ya están quebrada y eso no tiene vuelta atrás...
martes, noviembre 21, 2006
¿Sabes escuchar a los demás?
Un excelente ejemplo de aquello lo escuché anoche en un "Magazine" del programa "Solos en la noche" de El Conquistador... es más o menos así:
Dos hermanos heredaron una propiedad que estaba situada en un terreno muy complicado (deslindes complejos, lagunas internas, etc.). Como no podían acordar la división, recurrieron a un hombre de ley, quien después de estudiar la situación, dio la siguiente solución:
"Tirad una moneda al aire, y quien resulte ganador, dividirá el terreno..."
Entonces saltaron los dos, alegando que cómo era posible que después de tanto estudiar el caso, simplemente dejara todo el asunto a la suerte de una moneda. Cuando se callaron los hermanos, el hombre dijo:
"No me dejaron terminar... el ganador dividirá el terreno... y el perdedor eligirá su parte."
Excelente historia... da qué pensar...
jueves, noviembre 09, 2006
Desganado
Quizá un buen café en la tarde me reconforte.
martes, octubre 31, 2006
Mi primera y última cassette
Mi primera cassette fue una Maxell LN de 30 minutos que venía incluida en mi primera radio (cassette) a fines de 1978. En esos tiempos, si comprabas una grabadora, ésta venía con una cassette y además se incluían las pilas (no como ahora, que se vende todo por separado --y los accesorios con precios inflados). Al poco tiempo mis padres compraron dos cassettes: uno como la que aparece en la foto, y otro similar pero de 120 minutos (ese fue para mí). Por esta razón, al ver la foto, se me llena la cabeza de recuerdos, porque desde entonces la grabación de música (principalmente) se transformó en mi gran hobby.Durante años compré cintas vírgenes para grabarlas con la música que me gustaba. Maxell, Sony, TDK, BASF, Pioneer, eran mis marcas de siempre. La época dorada de la cassette. Jamás me tenté por las cassettes baratas, sabía que eran una porquería y lo que allí se grabara no duraría mucho.
Hacia mediados de los '90, ya coleccionaba CDs, y fui dejando de grabar música, y por ende, de comprar cassettes. En 2000 llegó a mis manos mi primer Minidisc, y entonces tomé la decisión inevitable: dejar de usar cintas. Ese año compré un boombox, y con él, mi último cassette... hasta ahora.
Porque este mes que hoy termina, vi un foro donde se hablaba de las cassettes. Se mencionó una marca llamada That's, que yo había visto en tiendas de la Casa Musa, y que pensaba era una marca chancho, pero según los foristas se trataba de una cassette bastante respetable. De pronto tuve una idea: comprar mi última cassette (sabiendo que será la última, pues la disponibilidad de cintas y grabadoras de cinta es tan baja que es fácil suponer que pronto desaparecerán, y sabiendo que lo más probable es que no la use y se quede sellada). Así que partí a Casa Musa y pedí una cassette That's. Y That's all folks... gracias cassette por brindarme tantos años de servicio... pero la era digital llegó para quedarse, y es hora de retirarse al museo.
lunes, octubre 30, 2006
Dos casorios al hilo
Todavía ando un poco trasnochado (nunca fui bueno para el trasnoche). Pero no importa. Imagen Selecta agarra vuelo...
domingo, octubre 22, 2006
Angustia de domingo
Por esta razón, cuando se viene un lunes feriado, la minidepresión desaparece... para reaparecer el lunes, pero un poco disminuida porque la nueva semana sólo tiene cuatro días.
En fin, la vida es así, al menos hasta que jubile o... hasta que encuentre un trabajo sin presiones, donde los problemas del día laboral no alteren mis nervios, donde los compañeros de trabajo sean amigos y no gente que es amable cuando le conviene y el resto del tiempo no te pesca o simplemente te caga. Sí, sé lo que piensas... que estoy buscando algo que no existe. Pero a veces hay que ser idealista, no para enredarse en búsquedas infinitas, sino para encontrar algo mejor cada día. Creo que lo peor que le puede pasar a uno es conformarse con lo que es o lo que hace.
miércoles, octubre 18, 2006
La galería muerta
Tampoco existe el Chez Henry... aunque todavía viven los locales del portal que venden completos y comistrajos de dudosa higene. Y bastantes flaites dando vueltas, lo que me hizo tomar el camino de regreso en cuanto pude (no soporto mucho tiempo cerca de flaites, si leiste mi crónica anterior, lo entenderás).
La Navidad más triste de mi vida
Fecha: 24 de diciembre de 1991. Fue un día caluroso que nos obligó a abrir las ventanas de la casa. En la tarde, nos estábamos preparando para asistir a la casa de un tío donde se reuniría la familia para pasar esa Navidad. Tuvimos la (inesperada) visita de una prima, que se había casado hacía pocos meses y andaba con su guagua colgando (actualmente es Enrique, un joven más grande que yo, y que de seguro no tiene idea lo que nos hizo pasar). La presencia de un crío siempre ha sido motivo de revolución en mis tías (mi madre incluida), de modo que tanta atención concentrada en la guagua, hizo olvidar cosas más importantes, como verificar que las ventanas de la casa estuviesen cerradas antes de salir.
Posterior a los hechos, mi vieja me comentó que ese día andaban flaites en la calle pidiendo dinero, y uno en especial le pareció muy sospechoso. No me cabe duda que ese sujeto debe haber detectado la ventana abierta, y junto a cómplices, aprovechó nuestra ausencia para desvalijar parte de la casa.
Mi tío recién se había cambiado a una lujosa casa con una piscina, y después de una bonita cena y de abrir los obsequios a medianoche, mis primos se zambulleron en la piscina. Me invitaron a participar, pero por alguna extraña razón, no quise bañarme (a pesar que la noche estaba muy agradable). Me sentí extraño, como angustiado. No le di mayor importancia, y poco después, ya estábamos en camino de regreso a casa. Ni nos imaginábamos lo que sucedería después.
En la casa, teníamos algunos obsequios al pie del árbol navideño, de modo que al llegar, me acerqué a verlos. Sin embargo, descubrí extrañado que no había ninguno. En ese momento no entendí qué pasaba. Fue una confusión total. Luego de un minuto, observamos que un boombox que teníamos en el comedor, había sido manipulado como con la intención de sacarlo de su lugar. Entonces mi vieja exclamo: "Se entraron". Recién en ese instante me di cuenta que alguien había violado nuestro hogar. Ni me preocupé de pensar que si había entrado un ladrón, podría estar todavía dentro de la casa. Subí disparado a mi habitación, imaginándome lo peor. Al entrar, mis temores se hicieron realidad: la ventana estaba abierta totalmente, y como los ladrones entraron por mi habitación, la arrasaron.
Como era de esperar, robaron casi todo lo electrónico, algo de ropa, y uno que otro perfume. Fueron selectivos, porque sustrajeron las cosas de mayor valor (entre ellas, los relojes que mencioné en mi crónica anterior, y varios artículos que había comprado en mi reciente viaje a Iquique). Otros objetos más "rasca" no los tocaron, como un walkman medio malo marca chancho (que ni siquiera era mío). El haberme dado cuenta que no se llevaron este objeto tuvo mucha significación después, como voy a narrar a continuación.
Los antisociales registraron toda la casa, pero afortunadamente mi vieja cerró con llave su habitación, de modo que no le tocaron nada (en el fondo, creo que fue mejor así, porque de haber entrado allí, los ladrones habrían tenido acceso a joyas, dinero y un arma de fuego).
Rápidamente llamamos a Carabineros. Pensamos que no tardarían en venir. Pero demoraron más de dos horas. Entretanto, llamamos a la Policía de Investigaciones, pero no quisieron acudir, ya que "si llamaron a Carabineros, deben esperarlos".
Finalmente llegaron dos pacos. Eran las tres de la mañana. Uno entró armado con una ametralladora, y curiosamente andaba con su traje completo (lo lógico era que anduviera de camisa, ya que la noche estaba bastante agradable). Hurgó por todas partes. El otro, que hacía de jefe, nos tomó algunas declaraciones y una lista de las cosas que nos habían robado. Cuando volvío el paco de la ametralladora, nos pidió el baño, y posteriormente se fueron.
Esa noche prácticamente no dormí nada, pues los antisociales lograron hacerse de las llaves de la casa. Cuando amaneció, tenía la esperanza que todo lo vivido sólo hubiese sido una pesadilla. Pero la pesadilla era real. Era Navidad, y yo estaba desvalijado. El día estaba cubierto y raro. Salimos al patio y descubrimos otras algunas sorpresas. Una silla de madera con señas de haber sido usada para sacar cosas de la casa, marcas de zapatillas, y el sello habitual de un ladrón: dejar su excremento en la casa, en este caso, fue en el patio. Cerca de estas señas, encontramos una pista que podría haber dado con el paradero de los ladrones (si la justicia hubiese hecho su labor, pero para variar el juez ordenó archivar los antecedentes sin investigar nada). En el suelo había un papelito donde aparecía el nombre de una guagua y un consultorio. No me cabe duda que con una pequeña investigación se podría haber dado con el nombre de la persona que andaba con esa criatura y en definitiva, con los responsables, y quizá habría podido recuperar algunas de mi cositas.
Recuerdo que esa mañana conversamos mucho con mi vieja. Tratando de armar el rompecabezas del robo, cómo había sido efecutado, por dónde habían transitado los antisociales, etc. Ella había hablado con vecinos que curiosamente "nada habían visto". Yo le mencioné que algunas cosas se habían salvado de los ladrones, como el walkman rasca. Cuando fuimos a verlo, había desaparecido. Desde que lo vi la última vez, las únicas personas que entraron a la casa fueron los pacos. Y entonces entendimos por qué el paco de la ametralladora había pedido el baño: fue para acomodarse el walkman oculto en su chaqueta.
Al transcurrir el día, el tiempo se descompuso y se desató un aguacero totalmente inesperado, tanto como lo fue el robo y la gran tristeza que me embargo aquel día. Yo diría que de no haber sido por la ayuda de mi vieja, habría caído en una depresión fulminante. En particular recuerdo un comentario totalmente desatinado que hizo una tía al enterarse de lo sucedido, cuando dijo que "en estos momentos el ladrón debe estar feliz eschuchando tus discos en tu equipo, con tus zapatos, poniéndose tu perfume", etc. Ese comentario, totalmente burlesco y falto de tino, lo encontré casi criminal y me hizo recordar que a veces hay gente que no medita lo que va a decir (la típica pachotada).
La terrible experiencia del robo me dejó afectado mucho tiempo, aparte de lo que significó para mí la pérdida de pertenencias (en una época en que era estudiante y no ganaba plata como para reponer lo perdido), yo diría que fue más desagradable la sensación de violación de hogar, que varios ladrones escudriñaron mi casa, mi habitación, y mis cosas. Y quizá lo más triste de la historia, es haber sido atendido por un carabinero corrupto, tan ladrón como los flaites que robaron mi casa.
Por esto, siempre me preocupa dejar la casa sola. Y cuando veo flaites rondando mi calle, me preocupo. Porque al verlos, me parece estar viendo a los indeseables que un día violaron mi hogar...
martes, octubre 10, 2006
Yo y mis relojes
Medio por casualidad di con un sitio web donde aparece un museo de relojes "de nerd". Al ver fotos de mis primeros relojes, mi cabeza se llenó de muchos recuerdos y me sentí impulsado a escribir lo que viene a continuación...
Recuerdo mi primer reloj (de pulsera)... fue un Longines a cuerda que mi viejo desechó cuando le regalaron un Seiko automático. Hoy en día sería una locura pasarle un Longines de los '30 o '40 a un niño cuando hay disponible una gran vareidad de relojes desechables... pero cuando yo era niño, la revolución del reloj japonés todavía no comenzaba (al menos en Chile). De modo que aprendí a leer la hora y a darle cuerda al Longines, hasta que en 1980 comencé a ver en las tiendas la invasión de relojes digitales. Me gustaron tanto que fue mi pedido de Navidad para ese año. Y entonces el Longines se guardó y comencé a lucir orgulloso un Citizen Multialarm (parecido al de la foto, pero era un modelo ligeramente más nuevo).
El Citizen era una maravilla: exhibición digital de la hora, dos alarmas programables, un carillón, y un cronómetro. Además de fecha y de contar con una diminuta bombilla eléctrica para verlo de noche. Este reloj me duró muchos años hasta que el uso diario terminó matándolo (primero murió el broche de la pulsera, y más adelante le pegué un rayón bastante grande que dejo parcialmente obstruída la pantalla).
En 1981 recibí como regalo un Texas Instruments no metálico con calculadora (un auténtico reloj de Nerd). Sin embargo, un día metí la mano en un estanque con agua sin darme cuenta que también estaba metiendo el reloj. No murió de inmediato, pero al poco tiempo los dígitos comenzaron a borrarse hasta que desaparecieron por completo.
En 1984 para mi cumpleaños vino mi siguiente reloj. Un Casio CFX-200. Otro reloj de nerd. En esos años, era muy común ver las tiendas llenas de relojes extravagantes: con calculadora, con juegos, con melodías, con barómetros, etc...
En 1989, había llegado la moda de los Swatch y volvió el interés por los relojes analógicos. Como un Swatch era caro para mí, elegí un Casio muy sencillo y elegante, pero no metálico sino que de resina (plástico). Lamentablemente las correas plásticas me duraban muy poco tiempo (y no eran baratas), razón por la que sólo lo usaba en reuniones sociales.
Al año siguiente, en 1990, durante un viaje compré mi primer reloj con complejidades: el Casio Moongraph. Aparte de la complejidad de las fases lunares, me gustaba mucho su diseño y el cristal redondo. También era de resina y tuve el mismo problema de la corta durabilidad.
Lamentablemente en 1991 entraron a robar en mi casa y arrasaron con la gran mayoría de mis pertenencias, incluyendo el Moongraph y el Casio calculadora (el Casio analógico se salvó porque lo traía puesto).
En 1996, paseando por una tienda (y con dinero en los bolsillos) me tenté con DOS relojes: un Orient analógico muy bonito, con correa de cuero, y un Casio analógico modelo corredor de autos. Este último se me descompuso y por tratar de repararlo lo descompuse más, de modo que tuvo la vida más corta en mi historial relojero. El Orient todavía lo conservo aunque la correa de cuero está media malona (no hay caso, a mí sólo me sirven los relojes metálicos 100%), y la pila se agotó hace tiempo.
En 1999 recibí como obsequio de graduación universitaria un Bulova, que es que uso habitualmente. Es un "reloj de lujo", y creo que será el único, porque la verdad los relojes-joyas nunca me han atraído.
Finalmente en 2003, compré un Casio que fuese a prueba de agua para poder usarlo cuando iba a la playa o la piscina. Aunque de tamaño un poco voluminoso, me ha funcionado muy bien, y todavía no he tenido que cambiarle su pila.
¿Y cuál será mi próximo reloj? La verdad no sé, así como tampoco sé cuándo será. Por de pronto, para saber la hora ya no necesito traer puesto un reloj pulsera...
jueves, octubre 05, 2006
Quizá soy demasiado bueno
Siempre pensé que aunque el mundo o el entorno fuese retorcido, no por eso yo me tenía que unir a una miserable filosofía de vida, o al menos quedarme indiferente. Ahora ya no estoy tan seguro. Siento que la gente (estoy hablando en general) no se acerca a mi en forma desinteresada, y eso no me gusta nada, aparte que me trae problemas. Naturalmente que sería todo más simple si uno pudiese detectar las intenciones ocultas de la gente y prevenirse. Pero no se puede... Al menos yo todavía no adquiero esa habilidad. Y quizá nunca la tenga. Entonces creo que ha llegado el (lamentable) momento de comenzar a cerrar una puerta que estuvo abierta por muchos años, por donde entró mucha gente buena pero también gente mala que causó daños y perjuicios que no pagó nunca. Pero no importa. Esas cuentas al final siempre se pagan, aquí o en la quebrada del ají.
martes, octubre 03, 2006
Fotografiando una boda
Después de un largo receso, volví a fotografíar un matrimonio. Este tipo de fotografía no es fácil como algunos piensan... Para empezar, los matrimonios suelen ser en la tarde-noche, dentro de iglesias o recintos con iluminación definitivamente mala para fotografía. Las cámaras compactas con flash incorporado suelen comportarse miserablemente en las tomas de cuerpo entero o de un grupo de gente. Lo mismo es aplicable a los videos: si el camarógrafo no cuenta con un foco de luz poderoso, el video quedará irremediablemente oscuro.En definitva, la clave es la luz...
miércoles, septiembre 27, 2006
Ausente de una celebración
Me pregunto cómo consiguió mi número de celular... debí haberle preguntado, ahora me quedé metido. No me parece fácil ubicar personas después de veinte años, a pesar que la tarea debe haberse facilitado con ayudas como la de San Goooogle... Porque hace veinte años, ubicar a gente no vista en veinte años debe haber sido una aguja en un pajar...
Algo me dice que si tuvieron que pasar veinte años para que la promoción se organizara para verse, es dudoso que haya otra oportunidad. Por una parte, lamento no asistir porque no puedo negar que tengo curiosidad por saber cómo están hoy mi ex compañeros(as). Sólo tengo la imagen de hace veinte años, y no me cabe duda que me sorprendería ver el cambio en algunas personas. De seguro tomaría unas buenas fotografías. Pero por otra parte, quizás no tendría mucho de qué conversar con los participantes. En el Liceo no hice amigos (sólo eramos compañeros y punto). Una vez egresado, no mantuve contacto con nadie, salvo una persona, quien paradojalmente no egresó en 4to Medio porque había entrado a la Escuela de Aviación. Según me ha dicho, él tampoco asisitirá. Y pienso que los ausentes serán muchos más. La cuota para particpar son 20 grandes, suma no despreciable.
En fin, si me hubieran avisado con la debida anticipación, quizá habría aceptado. O al menos lo habría pensado. Cuando esté tomando fotografías de gente desconocida el sábado, creo que no podré dejar de pensar que en otro evento paralelo, también se estarán tomando fotografías pero de gente que conocí --unos más, otros menos-- y que formó parte de mi vida (desde afuera) por varios años.
jueves, septiembre 21, 2006
Día del trabajador radial
Sin embargo, en la década pasada (cuando se desordenó el dial), esa tradición comenzó a perderse, cortesía del típico pillo chileno: una radio que no estaba de turno decidió transmitir, aprovechando que los auditores la sintonizarían fácilmente en un dial tan silencioso. Naturalmente las demás radios tuvieron que seguirla para no quedar en desventaja, matando la tradición.
Fiestas patrias
Y prepararse... el próximo año se vienen cinco días.
martes, septiembre 19, 2006
Mi primer notebook
Años atrás, cuando los computadores no estaban tan masificados como en la actualidad, yo decía que el sueño de todo computín era tener su propio computador. Fue mi sueño hasta que tuve mi primer PC, que me sirvió muchísimo para desarrollar mis trabajos universitarios.Después tuve que cambiar la frase y decir que el sueño de todo computin es tener un notebook. Claro que ese sueño era más difícil que se hiciera realidad, ya que los computadores portátiles siempre fueron un objeto de lujo, solamente la gente rica los podía costear. Y aunque alguna vez pudiese reunir la plata para comprar uno, veía difícil justificar un gasto tan alto sólo por la comodidad de teclear en la cama o de no volver a cargar en el auto un gabinete y un monitor CRT si necesitaba el PC en otro lado.
Sin embargo, este año las cosas cambiaron. Los precios de los notebooks comenzaron a bajar, al punto que ya era posible PENSAR en comprar uno. Y me puse a meditar... que tener un notebook no es tanto lujo como creía, sino que es una herramienta que se le pude sacar mucho partido. Por ejemplo, podría cargar en él las fotos de mi negocio y llevarlas donde fuese necesario, incluso grabar un CD o DVD en terreno... también me atraía la idea de llevarlo a la pega y olvidarme del PC de la oficina que no le puedo instalar nada... en fin, me convencí que valía la pena y comencé a mirar si podía encontrar algo no muy caro pero que fuese buena máquina.
El empujón final en mi decisión vino de una oferta que hizo la tienda donde finalmente compré. Un descuento si compraba en cuotas, que cubría perfectamente los intereses y terminaba pagando un poco menos que el precio contado, y algunos obsequios como una impresora y el necesario maletín de transporte junto a algunos accesorios.
Y así me encuentro contento con mi nueva adquisición, que sólo espero no quede obsoleta muy rápido... porque en el mundo tecnológico, no hay que esperar muchos años para hacer un museo propio...
martes, septiembre 12, 2006
Cortesía del 11-s chileno
Aunque recién es martes, ya sueño con que sea viernes y lleguen los días de fiesta, no tanto porque tenga pensado irme de farra o de paseo fuera de la ciudad, sino por el simple hecho de tener un fin de semana largo y desahogarme de la rutina laboral.
lunes, septiembre 11, 2006
Once de septiembre
Me pregunto cuándo este día volverá a ser un día normal... Ya me tienen chatos por una parte los polítiqueros de la concertación, inventando ceremonias y marchas para elevar a categoría de semidios a un individuo que llevó al país al desastre. Y por otra, todos los estúpidos que les hacen caso y salen a la calle a causar destrozos y desórdenes, sólo por el gusto de hacer daño.
Demasiado chipe libre digo yo...
lunes, septiembre 04, 2006
Finalmente... cedí ante el dios mp3
Ayer oficialmente pasé a engrosar la lista de los poseedores de un reproductor portatil de mp3. Algo que no tendría mayor importancia para el común de la gente, pero para mí era distinto, porque siempre me resistí al mp3 hasta que el devenir de los acontecimientos me doblaron la mano.Desde que lo conocí (1997), el formato mp3 no me gustó, debido a la mala calidad de sonido producto de la compresión. Al escuchar un mp3, se notaba que era un mp3 y no un wav ripeado del CD original. Algunas pistas de los CDs no quedaban bien en mp3 aunque se usara la "mejor calidad" posible. Y como yo sólo coleccionaba música y no era un tráficante, el mp3 no atraía mi interés. (Hasta pensé que jamás me interesarían.) Así fue por mucho tiempo.
Mi opinión fue cambiando en la medida en que los algoritmos de compresión fueron mejorando, aparecieron más modelos de reproductores, a precios más baratos y con mayor capacidad, pero quizá lo más importante, es que ahora también sirven para almacenar archivos. Entonces ya no es puramente un aparato para divertirse, sino una herramienta para sacarle provecho.
De modo que bienvenido reproductor de mp3... y espero haber hecho una buena elección.
viernes, septiembre 01, 2006
Septiembre
Hoy comienza Septiembre. Aunque el invierno todavía no se retira (la lluvia de anoche fue un recordatorio de aquello), al menos sicológicamente ya queda atrás. Y eso es un motivo de alegría para mí, pues el invierno significa resfríos, humedad, andar mojado por la lluvia, salir de casa y volver prácticamente de noche, y los días oscuros en general... Y un receso obligado de muchas actividades (entre ellas la foto y video).La primavera es definitivamente mi época preferida del año. Los días cubiertos van dando paso a un sol radiante pero no caluroso, que invita a salir al aire libre.
Este año me propongo disfrutar más que otros años esta época. Espero lograrlo.
martes, agosto 29, 2006
Mis lápices
Ya en el colegio, escribía con un lápiz mina, el famoso "Nº 2"... que había que sacarle punta en forma constante. Hacia 4º ó 5º básico, en un intento por desterrar al sacapuntas, recuerdo haber comprado un lápiz que usaba puntas de minas en soportes plásicos cónicos; uno usaba una punta hasta que se gastaba, la extraía, la metía en el otro extremo del lápiz, y aparecía una punta nueva. La primera punta era mula (de plástico), quizá porque los lápices venían a granel y las puntas podrían estropearse. Lamentablemente este sistema era ineficiente y harto más caro que un lápiz Nº 2 con su sacapuntas, así que no me compraron más de aquellos lápices (lamento no haber conservado uno, hoy sería verdaderamente "de culto").
Fue también en 4º ó 5º básico que empiezo a usar lápiz pasta (el famoso "BIC"), con punta gruesa y cubierta transparente. Típico era que se "reventaran" estos lápices, a veces en la camisa, con consecuencias desastrosas... También fue famoso el lápiz "Kilométrico" de Paper Mate.
En 7º descubro el PORTAMINAS, y para mi gran felicidad, le puedo decir adiós al odioso sacapuntas. Recuerdo cuando los portaminas se masificaron en el curso, había un compañero de clase sumamente pillo y tramposo, que para evitar que le pidieran minas prestadas, usaba un lápiz con mina de 0.3 mm (el tamaño estándar es 0.5).
Era típico recibir como obsequio un lápiz pasta "de lujo", por ejemplo un Parker Jotter. Pero no había gran diferencia en términos prácticos con el BIC de siempre, de modo que los usaba sólo en forma esporádica.
Por 3º medio trato de reemplazar el BIC por varios lápices a tinta con punta blanda, pero su elevado costo y corta duración me impidieron deshacerme del lápiz pasta.
Pasaron algunos años, y a principios de los '90 se puso de moda usar plumas con tinta en cartuchos desechables. La gente muy acostumbrada al lápiz pasta no se sentía cómoda con la pluma porque aquella se debe sostener en cierto ángulo para escribir; sin embargo, a diferencia del lápiz pasta, la pluma no se carga sobre el papel, simplemente se desliza. ¡Formidable! Quizá así desaparecería el dolor de mano que me daba después de escribir un rato cargando un lápiz. Me cambié a la pluma, aunque no me duraban mucho: la tinta se secaba en la punta y la pluma terminaba fallando para siempre.
El lápiz más lujoso que recibí fue una pluma "Harley Davidson", que usé algunos años, hasta que se fue tapando y actualmente la tengo retirada.
Cuando conocí a Rodrigo "Drupi" Mansilla, me gustaron los lápices Pilot de gel que usaba (la novedad de aquellos tiempos), y decidí empezar a usarlos.
Actualmente, mis lápices predilectos son un par de Parker Jotter, uno es portaminas, el otro es el típico lápiz pasta, pero ahora lo uso con un repuesto gel.
¿Y tú? ¿Te acuerdas de tus lápices?
