El viernes 26 me fui a dormir tranquilo pero con una gran incertidumbre por delante. Ese día me despidieron del trabajo (por "necesidades de la empresa", un eufemismo para echar a una persona que hace bien su pega pero que no es deseada). Pero mi sueño no duró mucho...
A las 3:30 de la madrugada, me despertó mi esposa, asustada porque estaba temblando. Con los ojos aún cerrados, pensé que se trataba de otro temblor como tantos ocurren en Chile, en todos lados y a toda hora, y que terminaría pronto. Pero el temblor no terminaba, sino que aumentaba su intensidad. Sentí que la estructura del edificio se mecía fuerte. Los objetos de vidrio y cerámicos comenzaban a caer y quebrarse. Ya parecía claro que se trataba de un terremoto. Me mantuve calmado, dentro de lo posible, pues mi esposa estaba bastante histérica. La energía eléctrica se cortó, quedando a oscuras, y el movimiento aumentó de intensidad. Hasta que fue deteniéndose poco a poco. Cuando terminó, fui rápidamente por mi lámpara de emergencia, ya que no veía nada y estaba claro que había regado por el suelo trozos peligrosos de vidrio y cerámica. Di un vistazo a la estructura del departamento y no vi ningún daño. Me sentí un poco aliviado. Pero escuchaba gritos afuera, en el pasillo, de modo que abrí la puerta. Vi como los residentes estaban bajando por las escaleras hasta el primer piso. En un primer instante no quería salir, pero al sentir olor a gas en el pasillo, me di cuenta que la situación era más seria: el terremoto había dañado las tuberías de gas y habían fugas, que naturalmente podrían inflamarse y provocar una explosión. De modo que bajamos de inmediato. El edificio tiene once pisos, y nosotros estábamos en el tercero. Esta era la primera vez que pasaba un terremoto en un edificio.
Además de mi lámpara, andaba trayendo mi celular con radio, de modo que me puse a escuchar informaciones mientras estábamos afuera. Pensé que nos íbamos a quedar ahí hasta el otro día. Pero al cabo de una o dos horas, volvió el suministro eléctrico. El conserje había cortado el suministro de gas, de modo que ya no había peligro. Todos volvieron a sus hogares. Yo no pude volver a dormir. Me quedé escuchando la radio y viendo TV, para saber qué había pasado y qué seguía pasando.
Yo fui testigo del terremoto de 1985, y pensé que sería el único que viviría. Ahora pienso que quizás el terremoto del viernes pasado no sea el último...
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domingo, febrero 28, 2010
martes, enero 19, 2010
Fin de una era, comienzo de otra
El domingo pasado fui a votar en la segunda vuelta de la elección presidencial, y en la tarde, después de dormir un poco, me puse a escuchar las informaciones del evento a través de la radio. Me sorprendió un poco que los resultados se conocieran tan pronto, ya que se presumía que la diferencia de votos sería estrecha. Aunque Piñera tenía la ventaja, el oficialismo arremetió con todo: recurrió a todas las vías, algunas más turbias que otras, para adelantar a su candidato. Y más temprano que tarde, vi en televisión a Frei reconociendo su derrota. Bien por Chile. Bien por la democracia chilena.Ahora sólo me queda esperar que la situación general mejore con la gestión del flamante presidente Piñera. Tengo fe que así será. Hace años que Concertación estaba experimentando los mismos vicios que afectan a todo gobierno que pretende perpetuarse en el poder: cuoteo político, amiguismos, precupación por problemas políticos y no por los problemas de la gente, robos de recursos fiscales, y por supuesto todo esto contribuye a generar corrupción. De modo que en buena hora se abrieron las ventanas para que entre aire fresco y por fin llegara un buen cambio.
viernes, septiembre 21, 2007
El paupérrimo tenis nacional
Siempre me he preguntado por qué en nuestro país los tenistas profesionales son incapaces de triunfar de verdad.
Me explico:
Cuando apareció en escena Marcelo "Chino" Ríos, demostró que era un excelente jugador, capaz de enfrentar a los mejores del mundo y ganarles. Jugó en muchos torneos "chicos", ganándolos (y ganando muchos millones). Sin embargo, Ríos jamás fue capaz de ganar un torneo de los grandes (cuando participó en ellos, era eliminado en alguna etapa, más al inicio que al final). Su mejor logro fue llegar al número uno del ranking. Pero hay que recordar que en esos días, Sampras (que era el jugador número uno en ese tiempo) tuvo problemas físicos y perdió puntos, lo que permitió a Ríos llegar a la cúspide. Por eso, en unas tres semanas, Sampras volvió a jugar y recuperó el liderazgo. Y Ríos jamás pudo volver al número uno. Todo esto sin considerar la personalidad extraña y poco grata del jugador nacional, que participaba de mala gana en la Copa Davis. Cuando quería, ganaba un partido. Pero cuando andaba con la "maña", lo perdía. Pero el público perdonaba estas licencias porque después de todo, Ríos era "lo que había".
Ejemplos más recientes: Feña González y Massú. Ambos se lucieron en las Olimpíadas de 2004. Son buenos jugadores. Mucho más decentes en su comportamiento. Pero también les viene la "maña" y pierden (pudiendo ganar). Massú, que prometía ser un jugador entre los top ten, hace tiempo que se desinfló, y cada vez baja más en el ranking. González, que parecía encumbrarse a los niveles de excelencia, también ha decaído y no se ven signos de repunte. Los otros tenistas nacionales (Capdeville) están en un nivel bastante inferior y aunque parecen esforzarse, se ve que no llegarán más lejos.
Y no tenemos más tenistas. Para Copa Davis, hay que rogar a los singlistas (actualmente a Massú y González) para que jueguen dobles, porque en Chile parece que no existen jugadores interesados en especializarse en dobles. Consecuencia: los singlistas, ya cansados de sus partidos, se revientan más en el dobles, mientras que el equipo adversario juega fresco y sin presiones. Por eso Chile está perdiendo en la Davis con Israel, y vaticino que perderá el match. Otra vez a las "divisiones inferiores" del tenis, mientras que países como Argentina, con un stock de tenistas (quizá no top ten pero sí capaces de jugar sin mañas), consiguen mejor figuración.
Ciertamente, hay mucho camino por recorrer en materia tenística.
Me explico:
Cuando apareció en escena Marcelo "Chino" Ríos, demostró que era un excelente jugador, capaz de enfrentar a los mejores del mundo y ganarles. Jugó en muchos torneos "chicos", ganándolos (y ganando muchos millones). Sin embargo, Ríos jamás fue capaz de ganar un torneo de los grandes (cuando participó en ellos, era eliminado en alguna etapa, más al inicio que al final). Su mejor logro fue llegar al número uno del ranking. Pero hay que recordar que en esos días, Sampras (que era el jugador número uno en ese tiempo) tuvo problemas físicos y perdió puntos, lo que permitió a Ríos llegar a la cúspide. Por eso, en unas tres semanas, Sampras volvió a jugar y recuperó el liderazgo. Y Ríos jamás pudo volver al número uno. Todo esto sin considerar la personalidad extraña y poco grata del jugador nacional, que participaba de mala gana en la Copa Davis. Cuando quería, ganaba un partido. Pero cuando andaba con la "maña", lo perdía. Pero el público perdonaba estas licencias porque después de todo, Ríos era "lo que había".
Ejemplos más recientes: Feña González y Massú. Ambos se lucieron en las Olimpíadas de 2004. Son buenos jugadores. Mucho más decentes en su comportamiento. Pero también les viene la "maña" y pierden (pudiendo ganar). Massú, que prometía ser un jugador entre los top ten, hace tiempo que se desinfló, y cada vez baja más en el ranking. González, que parecía encumbrarse a los niveles de excelencia, también ha decaído y no se ven signos de repunte. Los otros tenistas nacionales (Capdeville) están en un nivel bastante inferior y aunque parecen esforzarse, se ve que no llegarán más lejos.
Y no tenemos más tenistas. Para Copa Davis, hay que rogar a los singlistas (actualmente a Massú y González) para que jueguen dobles, porque en Chile parece que no existen jugadores interesados en especializarse en dobles. Consecuencia: los singlistas, ya cansados de sus partidos, se revientan más en el dobles, mientras que el equipo adversario juega fresco y sin presiones. Por eso Chile está perdiendo en la Davis con Israel, y vaticino que perderá el match. Otra vez a las "divisiones inferiores" del tenis, mientras que países como Argentina, con un stock de tenistas (quizá no top ten pero sí capaces de jugar sin mañas), consiguen mejor figuración.
Ciertamente, hay mucho camino por recorrer en materia tenística.
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