viernes, agosto 17, 2007

Aventuras en la cordillera nevada III

Apenas recorrido un corto tramo, apareció una larga fila de vehículos. El conductor anunció que pasaría a La Parva a recoger a dos pasajeros. Me dieron ganas de reclamar, porque no era justo retrasar el viaje por culpa de dos tontitos que no respetaron el compromiso de abordar el bus en el mismo punto donde nos dejó. Pero nada sacaba, y pensé que no sería raro que hubiesen pagado por el regloneo. Debido a la congestión, el desvío tomó una hora. Seguía nevando, y comenzaba a oscurecer. La fila de vehículos avanzaba unos metros y se detenía por un largo rato. Algunos pasajeros se bajaban del minibus y caminaban un rato al lado, para estirar las piernas. Preferí mantenerme adentro, a pesar de tener el poto molido de estar casi todo el día sentado, pero era preferible al frío extremo y la nieve. Por el lado pasaban vehículos de emergencia, lo que indicaba a las claras que más adelante habían accidentes. Algunos peatones (probablemente gente del sector) ayudaba a los automovilistas, dándoles indicaciones de lo que había más adelante. Yo me saco el sombrero ante ellos, porque hay que tener temple de acero para estar caminando en plena nevazón. A pesar que el uso de cadenas era obligatorio, había autos que no las tenían, seguramente sus dueños presumían de sus vehículos. Pero por muy poderoso que sea un automóvil, en esa superficie ninguna rueda tiene adherencia. Durante el trayecto vi como un 4x4 sin cadenas, inicialmente detenido, comenzó a resbalar sin control y no pudo evitar colisionar al vehículo que estaba adelante. Seguramente lo mismo debe haberse repetido en las curvas de descenso, y bastaba un accidente para obstaculizar toda la vía.
Más de tres horas tardamos en llegar a Farellones (un trayecto que no debe haber tomado más de 10 minutos en el viaje de ida). Todavía faltaba bajar las cuarenta curvas. Eso sí que daba miedo. A pesar que el flujo vehicular era un poco más expedito, había que bajar con sumo cuidado. En varias curvas vi autos abandonados, atascados por la nieve. Conducir con nieve debe ser la prueba de fuego para un conductor profesional.
Cuando terminamos de bajar, los relojes marcaban cerca de las 23:00. Llegamos a la agencia unos 20 minutos después, para abordar rápidamente un taxi a la casa. Yo llegué a la mía pasada la medianoche. Habíamos estado viajando un trayecto de unos treinta kilómetros en seis horas.
Si bien es cierto el mal tiempo nos jugó chueco ese día, este percance nos hizo vivir una aventura que yo jamás me había imaginado y que sin duda perdurará en nuestros recuerdos.

Aventuras en la cordillera nevada II

El minibus comenzó a subir las cuarenta curvas, y en cada una de ellas, aparecía más montaña, y más nieve. De pronto, como a medio camino, el tránsito se volvió lentísimo. Se divisaba una gran fila de vehículos. Claro, mucha gente aprovechó el buen día para ir a esquiar.
De pronto el chofer advirtió que en Santiago se estaban formando grandes nubosidades. ¿Llegarían hasta acá? No quise pensar mucho en eso.
Hasta que llegamos a El Colorado. Una vez abajo, comencé a tomar fotografías, mientras Fran reportaba nuestro feliz arribo. Descubrí rápidamente que estando al sol, no se sentía frío. De modo que nos instalamos en unas mesas al aire libre, con vista a los andariveles. Estaba realmente repleto de esquiadores. Me dieron ganas de tomar un café, pero mil pesos por un mugroso Nescafé me pareció un robo. Pronto me di cuenta que todo lo que se vendía costaba el doble que en Santiago. Fue buena idea haber traído alimentos.
Las nubes comenzaron a subir. Rápidamente seguí tomando fotos. Hasta que empezó a nublarse.
Adelantamos nuestro "almuerzo". Sin embargo, ya sin sol, decidimos entrar a refugiarnos.
Pasaba el tiempo, y afuera la situación se ponía peor. De pronto se perdió de vista la punta de la montaña, hasta que llegó una neblina. Y comenzó a nevar.
Faltaba mucho para las 17, que era la hora de partida del transporte. Salí al balcón a tomar fotos. Estaba muy frío. Tuve que entrar. Y pedir un café. Afuera los esquiadores seguían encaramándose a las telesillas.
Hasta que por fin llegó la hora y nos subimos al minibus. En ese momento sólo pensábamos en el fin de nuestra aventura y volver pronto. Sin embargo, la real aventura recién comenzaba...

Aventura en la cordillera nevada I

El miércoles pasado hice mi primer viaje a Farellones en invierno. Fui con Fran, que ya había estado antes en esos lugares.
Hace años que acariciaba la idea de conocer estos centros de esquí. Mi objetivo no sería esquiar, sino que conocer el lugar y por supuesto tomar muchas fotos.
El primer problema a resolver fue el transporte. No podíamos ir en mi auto porque no tengo experiencia en el manejo sobre pavimento con nieve o hielo, sé que es peligroso y a eso sumamos que el camino es una cuesta muy cerrada, entonces lo adecuado sería viajar pagando un servicio de transporte.
Después nos encargamos de los preparativos típicos para un viaje (indumentaria, equipos, comida), y tan sólo faltaba esperar un fin de semana con tiempo soleado arriba.
El 15 de agosto parecía un buen día, el pronóstico del tiempo anunciaba sol con algunas nubes (pero no nublado), y sin indicios de lluvia. Esperamos hasta la noche anterior para verificar los pronósticos y nos preparamos para madrugar, porque el transporte tenía hora de salida a las 8.
Llegamos a la agencia, que ya estaba llena de esquiadores, mayoritariamente extranjeros. Recuerdo que sólo me había faltado comprar guantes (los que había visto en tiendas valían un dineral), pero no me preocupaba mayormente, porque tenía un par de guantes rasca que le iba a pasar a Fran (como yo iba a estar tomando fotos, no podía estar con guantes, y si se me congelaban las manos, me las metería al bolsillo. Afortunadmente mientras esperábamos, apareció un vendedor ambulante ofreciendo lentes y guantes. Los examiné y me parecieron muy decentes y a un precio razonable, así que compramos para los dos. Ya estábamos totalmente equipados.
Partió el minibus camino a Farellones. El día estaba precioso. Un sol radiante y unas pequeñas nubes. Poco a poco aparecieron los cerros, la nieve, y luego las montañas. Un espectáculo que valía la pena disfrutar. Y todavía no comenzaba la cuesta.

domingo, agosto 12, 2007

Una lista lista

El sábado celebramos en mi casa mi cumpleaños (que fue día de semana). Sólo vienen a verme mis cinco tías y tío, y alguna amistad relacionada con la familia. Nunca fallan (salvo si están enfermos... después de todo, todavía estamos en agosto). A veces algún amigo o conocido me llama para saludarme, pero nadie más. Consecuentemente, tengo presente los aniversarios de mis tíos y una que otra amistad, pero nadie más.
Tomando en cuenta lo anterior, cuando tuve que confeccionar la lista de invitados para mi matrimonio, no lo tuve que pensar mucho. Tenía muy claro que había gente que estaría porque yo quería que estuvieran presentes, como el caso de mis tíos. Y otras personas las tendría que invitar "por obligación familiar", como los hijos de ellos (mis primos). Después de todo, los familiares son los "amigos que elige Dios, no uno".
Por lo mismo me reventó cuando mi vieja quiso incluir como invitados extra a unos primos de ella... gente que no tiene mayor relación conmigo, que jamás veo, y que me desagradaría ver comiendo y chupando con cargo a mi cuenta. Y como nosotros (los novios) organizamos y pagamos, rápidamente remedié la situación reemplazando a estos personajes por otra gente conocida que aunque no son de la parentela, valen mucho más, por su desinterés, su atención, su amistad, su preocupación, su intención.

jueves, agosto 09, 2007

El espectáculo de la nieve

Ayer fue un día de lluvia, como cualquier día de invierno. Salvo por un detalle: hacía mucho frío. Y lo normal es que el frío venga después de la lluvia, no antes ni durante. Entonces me dije a mí mismo: "ya que hace tanto frío, podría nevar..." Claro, nieve ha caído en Santiago, pero en los barrios altos, como si fuera un espectáculo reservado para los ricos. Lo que yo quería era que nevara en mi casa, algo que jamás había visto.
Y nunca lo había visto porque durante mi vida ha nevado dos veces en mi casa: cuando tenía dos años, y recuerdos de eso no tengo, y la última vez en 1990, cuando estaba de vacaciones en Antofagasta. En 1999 casí neva, pero en realidad lo que cayó fue agua nieve.
Cuando salí del trabajo, pensé que podría nevar, pero seguía lloviendo. Regresé a casa, y el ambiente estaba muy helado. En los barrios altos estaba nevando, pero pensé que, como siempre, la nieve no iba a bajar hasta acá. Decidí acostarme temprano. Estaba conversando por Messenger cuando me avisan por este medio que estaba cayendo nieve. Di un vistazo por la ventana, y efectivamente estaba nevando, suavecito, pero nieve al fin. Rápidamente saqué mis cámaras para capturar un bello momento que quizá cuándo podría volver a ver. No fue mucho lo que logré captar debido a la oscuridad de la noche, pero eso no importaba, así como tampoco el frío del momento; lo importante fue que nevó por fin.
Al día siguiente pensé en tomar más fotografías, ahora con luz. Sin embargo, gran parte de la nieve se había fundido, y sólo quedaron algunos residuos. En la calle podía ver autos con sus techos y vidrios nevados. Un bonito espectáculo que ojalá pueda ver nuevamente y no tenga que esperar otros 35 años...

miércoles, agosto 08, 2007

Reggaetón y otros vómitos musicales

A veces enciendo una radio con dial, y lo barro para ver qué están transmitiendo las emisoras que no suelo escuchar. Y cada vez que lo hago, noto un proceso de firme decadencia...
En los '80s, las radios FM transmitían una variedad de estilos musicales, desde música selecta a rock, y si bien es cierto había música de mala calidad, también había buenos temas e intérpretes.
En AM estaban las radios dedicadas a los programas hablados (noticias, deportes, etc.).
Sin embargo, en los '90s algo pasó. Algo malo. Bastó que apareciera una radio FM que "rompía con todo", imponiendo programas hablados, para que las otras inmediatamente copiaran la idea y también desplazaran la música por parlamentos, casi siempre monólogos o discusiones entre personajes pelafustanes, actores cesantes, o gente que sabía hacer dinero con sus escándalos personales (por cierto, todos ellos muy bien pagados). Resultado: actualmente hay horas en que muchas radios no transmiten música, y no queda más remedio que apagar la radio y sacar los CDs (o los mp3s).
En AM el desastre fue peor. Las grandes radios migraron a FM (porque la moda son palabras y no música), o bien sencillamente desaparecieron. Las emisoras que sobrevivieron, sucumbieron ante el poder de la plaga evangélica, y actualmente si hacemos un barrido por la banda AM en la noche, 3/4 partes del dial está dominado por ellos, más algún sinvergüenza que se aprovecha de la ignorancia del bajo pueblo para venderles promesas de bienestar a precio de oro, como un tal Omarcito...
Y por si no fuera ya grande la magnitud del desastre, las radios juveniles en FM se han postrado ante la moda más tonta que he visto en años: el reggaetón.
Yo me pregunto: ¿Acaso los compositores e intérpretes actuales son tan mediocres o definitivamente malos, que lo mejor que pueden sacar a relucir es una letra picante y limitada con un ritmo machaquero como el reggaetón?
Menos mal que no fui joven en esta época.

martes, agosto 07, 2007

Televisión II

Con pocos años de funcionamiento, los dos Alba sufrieron de un agotamiento de la pantalla, y la imagen desplegada era cada vez más débil, casi al punto de que casi no se podía distinguir nada. En 1984 fueron recambiadas y podría decir que fue una resurrección de ambos televisores.
A principios de 1987 conseguí que me compraran un TV portátil, de 4", blanco y negro, pero con sintonizador similar a una radio y con banda UHF (en ese tiempo costó 20 mil; hoy por 10 mil se puede comprar uno similar).
Ese mismo año, gracias al dinero obtenido en un concurso (teníamos suerte con los sorteos), compré mi primer televisor, un Sony de 14", en colores naturalmente, y con telemando. $120.000 de aquel tiempo. Pero la calidad de la imagen era notablemente superior. Disfruté mucho este televisor, hasta que lo vendí en 1995.
En 1989 mi felicidad se completa al adquirir un videograbador JVC. Podía ver y grabar programas a mi entero gusto.
Posteriormente en 1995, ya ganando mis primeros pesos, le regalé a mi señora madre un TV de 21". En ese tiempo costaban casi $200.000, mientras que los de 14" ya habían bajado a unos 80 mil. Tanto me gustó este televisor, que al poco tiempo compré uno para mí. El viejo Tatung tuvo que ser vendido en poco dinero. Los Alba, nuevamente agotados, ya los había vendido mi madre, también a precio de huevo.
Finalmente en 2000, adquirí un TV de 25", que es el que uso en la actualidad. Los receptores de 21" comenzaron a evidenciar fallas; uno de ellos se lo vendí muy barato a un "maestro" chasquilla, y el otro todavía lo tiene mi madre. En poco tiempo más espero dejarle el mío, y ahí veré qué hago... si me decido por un LCD o plasma, o espero por un TV de alta definición.

Televisión I

Mi relación con la televisión es bastante estrecha, pues fue una de mis principales distracciones desde siempre (como debe haber sido para todo el mundo).
En mi casa había un televisor Geloso, a válvulas ("tubos"), ignoro las dimensiones pero era "grande", del cual casi no tengo recuerdos... salvo del día en que lo vendieron, y yo debo haber tenido unos cinco o seis años. Para entonces ya evidenciaba fallas de funcionamiento, lo que me hace pensar que debe haber sido un aparato de la época del Mundial de 1962 o de esos años.
En reemplazo del Geloso, se compraron dos televisores IRT Alba transistorizados de 12", que significaron un gran cambio, porque ahora podíamos ver programas diferentes a la misma hora. Uno en el dormitorio de mis padres y otro en el living de la casa.
Mi recuerdo más lejano de ver televisión son imágenes de un desfile militar... y mi cara de asombro a ver las misma imágnes aunque cambiara de canal (girando la típica perilla selectora de canales que la juventud de hoy no conoce ni en fotos...).
Hacia fines de los '70 y principios de los '80, yo veía cómo el resto de la gente comenzaba a comprar televisores a color, y nosotros no. Claro, en ese tiempo el acceso a un receptor en colores era bastante más restringido que en la actualidad, y mi familia no tenía grandes ingresos de plata y la verdad, no estaba muy interesada en un TV en colores.
En 1982, mis padres participaron en un concurso de un matinal de TV de aquel tiempo, y ganaron un televisor en colores. No lo podía creer. Recuerdo que esperaba impaciente el momento de ir a buscar el premio. Cuando abrimos la caja, me sorprendió ver una pantalla bastante diminuta (9") de un televisor Tatung Dynamic, más profundo que alto o ancho, pero eso no importaba, con tal de poder ver por fin una imagen que no fuese en grises.
Como ahora teníamos tres televisores en casa, uno de los Alba pudo quedar en mi dormitorio. El Tatung permaneció en el living-comedor, pues era costumbre ver tele al almuerzo o la cena.
A veces cuando se emitía alguna película (generalmente en la noche) que me interesaba especialmente, me llevaba el Tatung a mi dormitorio.

lunes, agosto 06, 2007

edad++

(Para quienes no conocen lenguajes de programación computacional, el título simboliza un incremento de una unidad...)
Otra página de mi vida que doy vuelta para comenzar una nueva hoja. Cómo pasa el tiempo... y nos vamos poniendo viejos.
Quizá ni me dé cuenta cuando esté nuevamente dándole vueltas al contador.
Hoy sin embargo como día lunes laboral no hice celebraciones... serán para el sábado.

lunes, julio 30, 2007

Celulares III

Mi primer celular fue un Ericsson T18z. Corría el año 2000, y tuve que pagar extra por él, ya que el equipo que se suministraba gratis en aquel tiempo era un Nokia 5250 (sí, el mismo "ladrillo" que usaba el "señor Faúndez" para promocionar la entrada de la telefonía de prepago). Y la verdad no ve veía cargando un ladrillo de un lado a otro...
Posteriormente en 2002 cambié a un Ericsson T28 World, con un diseño parecido al anterior pero menos grueso y con LCD retroiluminado. Este aparato lo usé hasta que la batería comenzó a dar signos de agotamiento. Además, el conector de alimentación comenzó a quedar flojo y no conectaba bien. Entonces llegó el momento de hacer un cambio por razones técnicas. Y en 2004 me cambié a un Nokia 1100. Lo acepté a regañadientes pues tenía un teclado de membrana que no me gustaba. Sin embargo el conector de alimentación en los Nokia es más "aterrizado" (un plug cilíndrico), y no tenía ganas de pagar extra por un teléfono.
Con el tiempo fui aceptando este celular, y poco me importaba que no tuviera LCD en colores o que careciera de ringtones polifónicos. Lo importante era que funcionara bien como teléfono. Y se portó bien... hasta fines de 2006.
Al hacer viajes (cercanos a Santiago), de pronto el teléfono quedaba sin cobertura. Al principio no me extraño demasiado, hasta que vi otros celulares de la misma compañía que sí tenían cobertura donde el mío fallaba miserablemente. No tenía duda, había llegado el momento de un nuevo cambio. Fui a la oficina de Entel y simplemente pedí "el teléfono más simple que tenga, Nokia". Entonces la chica que me atendió puso sobre la mesa un Nokia 3220. Lo primero que noté: luces LED por los costados, agarres de goma, y un lente de cámara. Claramente un celular taquillero. "Le dije que busco lo más simple que tenga". "Pues ese es el más simple que tenemos señor, costo cero", me respondió. Y tenía razón. Los teléfonos que parecen teléfonos ya no hay. En fin, me lo llevé. Y mientras caminaba, pensé: "Este debe ser un teléfono para niños, porque un adolescente de seguro lo rechazaría por no tener mp3 o radio". Increíble. Y a mí ya me parecía que era demasiado aparatoso...

Celulares II

A mí nunca me han gustado los celulares. Si bien es cierto que en el mundo de hoy, son de gran utilidad, les tengo una antipatía encubierta. Si pudiera prescindir del celular, lo haría. Pero no es posible.
Recuerdo que cuando agarraba vuelo la revolución celular en Chile, me enfermaba escuchar el tono de llamada de un móvil cuando estaba en una sala de espera o viajando en un bus. Para qué decir cuando estaba dictando una clase, e irrumpía el sonido impertinente.
Posteriormente, cuando comencé a postular a pegas, me di cuenta que resultaba muy conveniente contar con un celular para no perder alguna oportunidad. Sin embargo, en ese tiempo los equipos de prepago todavía eran caros y no podía costear un plan.
Ya con trabajo estable contraté mi primer plan y tuve mi primer celular. Con el transcurso de los años he tenido que ir cambiando el equipo, por razones de obsolescencia y también por fallas.
Sin embargo, nunca me ha quitado el sueño poseer un celular top. Me basta con que el teléfono capte las señales a donde vaya, que se escuche bien, y que la batería tenga buena autonomía. Y actualmente hay celulares muy baratos que cumplen con esas condiciones.

Celulares I

Desde un tiempo a esta fecha, el teléfono celular de mi señora madre no estaba funcionando bien. Es un teléfono Motorola que le regalé para un día de la madre de 2002. En cinco años, las pilas recargables que lo alimentan, ya llegaron al fin de su vida útil. Algo totalmente esperable.
En un principio pensé comprarle pilas nuevas (en vez de usar una "batería Motorola", utiliza tres pilas recargables "Motorola", similares a las pilas AAA). Sin embargo, al examinar con cuidado las pilas, me di cuenta que no tienen las mismas dimensiones de una triple A (son un poco más largas). ¡Vaya fiasco!
Pensando cómo conseguir un celular nuevo económico, pasé por un kiosko Entel y pregunté qué era lo más barato, rogando porque no fuera sobre los 30 mil (el Motorola me costo 35 mil en 2002, y estaba dentro del rango "económico"). Cual sería mi sorpresa cuando el vendedor me muestra un celular Nokia de... 15 mil, con chip y 10 mil en llamadas. Le pregunté por qué era tan barato (en comparación con los demás). "Es que es sólo teléfono", me respondió. Sólo teléfono... Es decir, hoy en día un celular no se precia de tal si no toma fotos o sintoniza radios. Increíble. A mí me interesa que un celular sea un buen teléfono (que se escuche bien, buena autonomía, etc). Pero me importa un ardite si toma fotos o no (para tomar fotos tengo cámara fotográfica). De modo que sin dudar, lo compré altiro. Es mejor que lo que buscaba. A diferencia del Motorola, este Nokia es pequeño (o quizás debo decir, tiene el tamaño de los celulares de hoy), y me recuerda bastante al Nokia que yo usaba antes (y que tuve que cambiar por problemas técnicos).
Y en cuanto al Motorola... teóricamente habría que botarlo. Me da cargo de conciencia tirar un equipo que no está descompuesto. Por ahora lo guardaré en el "museo" donde tengo otros electrónicos obsoletos. En definitiva, otro cachivache más..

domingo, julio 29, 2007

Mi enemigo el colesterol

Gracias a la insistencia de la Fran, hace pocos días me hice unos exámenes de sangre, y me salieron normales, salvo el colesterol, que me aparece un poco alto. Esto me anduvo asustando porque jamás he sido cerdo para comer, y siempre he tratado de evitar las grasas en exceso. De hecho, yo no como por placer, sino por necesidad. Jamás he sido un buen comensal. Cuando era joven (hasta los 25), era relativamente delgado y jamás se me pasaba por la mente tener dramas con las comidas. Comía lo que quería sin preocuparme. Sin embargo, en los últimos años he subido de peso, y actualmente no hago actividades físicas, lo que creo me está provocando este problema.
Aunque todavía no voy nuevamente al médico, creo que ya adivino sus indicaciones: mejore su dieta y haga deportes. Y tendré que seguir estas indicaciones, simplemente porque no tengo opción. La salud primero.

lunes, julio 23, 2007

Entrando a la iluminación LED

A veces ocurre que concurro a una tienda a realizar una compra puntual, y termino llevándome algo que no había comprado de no haber hecho la visita. Ayer me pasó esto. Iba a ver repisas y estructuras afines, y unos veladores, y terminé comprando una lámpara + una lámpara LED.
Hace tiempo que le había echado el ojo a un foco LED del tamaño de una lámpara halógena dicroica, pero de sólo 1 W. En el Homecenter cercano a mi casa no la tenían disponible, así que tenía medio olvidado el asunto. Sin embargo, ayer fui al local de Las Condes, y sí había de estas lámparas a la venta. No son nada de baratas... Cada una vale casi cinco lucas. Me acordé cuando compré mi primera ampolleta de bajo consumo, por allá por 1990... costaban unos $7.000 de la época. Pero me dije: "de aquí a que vuelva a este local, quizás cuándo, y no será un viaje especial por una ampolleta". De modo que la eché al carro. Y encontré una bonita lámpara de pedestal donde colocarla.
Para ser una lámpara de apenas 1 W, ilumina bastante. Perfecta para un velador o escritorio, cuando es preferible una iluminación suave. Sin embargo la luz que generan estos LEDs no es amarilla como las ampolletas incandescentes, ni blanca como los tubos fluorescentes. Es un blanco azulado, como ese de las fotos lunares.
Yo creo que en un futuro cercano, vamos a ir viendo más de estas lámparas para iliminar nuestras casas. Así como las ampolletas de bajo consumo aparecieron a un precio muy alto y ahora hay en gran cantidad y con precios bastante bajos.

miércoles, julio 18, 2007

La navaja Victorinox

Desde pequeño que veo y oigo hablar de las famosas navajas Victorinox... "La navaja original del ejército suizo"... Recuerdo que las veía en vitrinas de librerías, como objetos de lujo más que objetos prácticos. Comprar una lo veía como darse el gusto de comprar un perfume o una linterna Maglite.
Nunca me interesé en tener una porque no son baratas y bueno, tampoco fui aficionado a hacer excursiones o actividades al aire libre (donde suponía tendrían bastante uso).
Sin embargo, el año pasado, después de visitar algunos sitios web relacionados con la fábrica Victorinox y sus productos, decidí darme el gusto, y busqué un modelo intermedio (ni muy caro, ni muy aparatoso). Debo reconocer que fue buena compra. Un producto muy bien hecho (a diferencia de las imitaciones chinas). Y me sacado de más de algún apuro. Con razón la usa el ejército suizo, también podría usarla el chileno.

viernes, julio 06, 2007

"No hay mal que por bien no venga"...

A veces cuando comento que me ha ocurrido algo malo o desagradable, alguien dice "no hay mal que por bien no venga", y pienso que se trata de un consuelo barato. Pero ayer comprobé que este refrán tiene mucho de cierto.
Hace dos días noté que un neumático de mi auto estaba un poco desinflado... lo cual no es muy raro, ya que cuando controlo la presión de las ruedas, la pérdida de aire no es pareja. Sin embargo, esta vez la rueda sospechosa tenía muy poca presión. Pues bien, inflé todas las ruedas y partí a mis obligaciones diarias.
Anoche manejando rumbo a mi casa, noté que la dirección se inclinaba hacia el lado de la rueda sospechosa... claro indicio que estaba nuevamente con problemas. Pasé a verificar la presión, y no sólo noté que casi no tenía aire, sino que divisé algo clavado en el neumático... ¡había pinchado la rueda y no me había dado cuenta! (Primer pinchazo en siete años que tengo este auto.) Estaba a dos cuadras de la casa, así que decidí ir allá para cambiar la rueda.
Será algo rápido --pensé-- pues he cambiado ruedas en otros autos, así que sé manipular gatas y llaves de tuercas. Pero cuando traté de aflojar las tuercas, sólo cedieron dos... las otras estaban demasiado apretadas, y la herramienta no me servía. Comenzé a despotricar. Había llovido en el día y el pavimento estaba mojado, pero por suerte en ese momento no precipitaba y tampoco hacía mucho frío, de modo que pudo haber sido peor. Y pudo haber sido realmente mucho peor, si esto me pasa en plena calle... Decidí callarme y volver a la gasolinera, antes que se desinflara la rueda. Pedí ayuda a los empleados... tampoco pudieron soltarla. Ya me invadía la desesperación. Por fortuna, ellos me indicaron que había una vulcanización a la vuelta, así que me dirigí allí enseguida. El hombre sacó la rueda con una llave de cruz (ya me daba cuenta que la herramienta del auto no era la más indicada: con la cruz se puede aplicar un torque efectivo). Las tuercas estaban tan apretadas que crujieron al soltarse. (Y pensar que siempre he llevado este vehículo al servicio del importador, pensando que era lo más seguro y pagando precio de oro...)
Al desmontar el neumático, brilló un gran tornillo incrustado en una ranura. Con una destreza sorprendente, el empleado reparó el neumático, lo montó, lo infló, y colocó la rueda. Problema resuelto. Y sólo $2.000. (Un hombre honesto... porque habría sido fácil aprovecharse de la emergencia y cobrarme bastante más.)
Cuando venía de regreso a casa, pensé: si hubiese podido aflojar yo mismo las tuercas, no habría descubierto esta vulcanización y me habría dormido con un problema pendiente. "No hay mal que por bien no venga". Gracias a este incidente, descubrí que necesito otra herramienta en el auto para cambiar ruedas, en caso que alguna vez vuelva a pinchar, pero lejos de un servicio.
"No hay mal que por bien no venga".

martes, julio 03, 2007

Digicams 3. La ventaja digital.

Con mi cámara Cybershot de 2001 comenzó de verdad mi hobby fotográfico. Aunque la máquina tenía las típicas limitaciones de las cámaras compactas, la calidad de las fotos era bastante buena (y hasta maravillosa si comparaba con la perdida Minolta 110).
Recuerdo que compré esta máquina justo el día cumpleaños de mi señora madre... de la tienda me fui rápidamente a la casa para preparar la máquina y usarla enseguida en el evento que se desarrollaba.
Con esta digicam por primera vez tomé fotos sin tener que preocuparme por tener plata para comprar rollos o revelarlos. Simplemente tomé todas las fotos que quise. Busqué en Internet cuanto recurso pude respecto a la fotografía. Aprendí técnicas (y las puse en práctica de inmediato), leí lecciones de fotógrafos, en definitiva me perfeccioné. Haber hecho lo mismo con una máquina convencional habría significado, aparte de contar con una bolsa de plata, una gran paciencia (tener que esperar a acabar un rollo y enviarlo a revelar para poder ver cómo quedó la primera foto...) La ventaja de poder ver enseguida la foto tomada con una digicam es impagable, creo que es el mejor feedback para engancharse con este hobby.
Y por cierto... si necesitas servicios fotográficos... tratar aquí. Hasta tengo un web ad-hoc.

Digicams 2. La herencia analógica.

Antes de entrar al mundo de la foto digital, mi experiencia como aficionado había sido escasa. Para aprender fotografía (y posteriormente para cultivar el hobby), hay que sacar muchas fotos... y eso significa muchos rollos de película, muchos revelados, y bastante plata (que no tenía). Tampoco tenía cámara decente. (Sólo una máquina formato 126 que recibí cuando tenía 6 años... todavía la conservo... en un closet. Y supongo que todavía funciona.) Para viajes y eventos especiales, usaba una cámara formato 110 de mi padre. La calidad de las fotos era malita, pero la máquina al menos tenía flash electrónico (no como la otra, que usaba unos cubos desechables que servían para cuatro fotos...) Mi máxima aspiración era tener una cámara SLR, pero eran palabras mayores (de plata). Y persistía el problema de cómo financiar los films y los revelados...
En 1990 estuve a punto de comprar un equipo fotográfico Canon (aprovechando un viaje a Iquique)... pero finalmente compré otras cosas. En 1991 nos robaron en la casa, y entre lo perdido estuvo la cámara fotográfica (si hubiese comprado la Canon, de seguro también desaparece, y eso me habría dolido más). Dos años después, me regalaron una compacta de 35 mm, que me sirvió para las escasas instantáneas que tomé en el resto del siglo XX, hasta que se estropeó.
Pasaron los años, y en 2000, nuevamente estuve a punto de comprar una cámara fotográfica (ya estaba trabajando, ganaba mi plata, e iba a viajar al extranjero). Finalmente no viajé y decidí ahorrar plata para comprarme un auto.
Como dicen por ahí, la tercera es la vencida. La inspiración fue esta vez mi 1/2 naranja, fotógrafa. En 2004 ya tenía mi digicam, había ganado experiencia fotográfica, pero seguía siendo una cámara compacta --y tenía sus limitaciones. De modo que compré una Nikon SLR, usada, pero muy bien cuidada (nueva me costaba cuatro veces más).
El último paso (hasta ahora) lo di en 2005, con la Nikon D50, una SLR digital. Me dolió pagar lo que valía, pero ha valido la pena: me ha permitido ofrecer servicios profesionales de fotografía (fotos en matrimonios). Así que ya no importa si queda obsoleta... me ha dejado sus buenas monedas.

lunes, julio 02, 2007

Efímeras vidas de las digicams

Las cámaras fotográficas digitales (digicams) son el mejor ejemplo de lo rápido que avanza la tecnología. Si compras el modelo más reciente hoy, en un año (¡o incluso menos!) ya está desplazada por nuevos modelos; en dos años podríamos decir que está obsoleta; en tres, ya hay que pensar en jubilarla... ni siquiera hay que esperar a que falle para pensar en cambiarla.
En cambio, las buenas máquinas de rollo, que usaba nuestro padre, o nuestro abuelo, siguen igual de vigentes, y podrían usarlas nuestros hijos o nietos.
En 2001 compré mi primera digicam... de UN megapixel, y con una diminuta pantalla de una pulgada aprox. Me costó $280,000. Estuve en la gran duda, ya que con ese dinero (bastante para mí) podría haberme hecho de una buena SLR... pero había que entrar en el mundo digital... y la posibilidad de tomar una foto y mandarla altiro por email, era difícil de ignorar, sobre todo porque en esos días viajaba al extranjero.
Hoy en 2007, con suerte alguien (coleccionista) me daría $10,000 por mi joyita. La jubile hace dos años. El otro día la encendí; funciona perfectamente. Pero está obsoleta. Ha vuelto a un cajón donde la acompañan otros viejos objetos retirados.
Las cámaras más baratas hoy son de 5 megapixeles, tienen pantallas de dos pulgadas, y valen menos de $100,000... Así avanza la tecnología. Hoy, hasta con el teléfono se puede tomar una foto. Tuvimos que llegar al siglo XXI para creerlo.

lunes, junio 25, 2007

Sacarach

Noticia del momento ha sido la captura del pederasta Sacarach en Brasil. (Ojo, que no es correcto decir "pedófilo"; la palabra es pederasta, de quien comete pederastia, esto es, abuso sexual con niños, que es lo que cometió este individuo --entre otros delitos.)
Realmente me cuesta entender cómo a este bellaco lo dejaron en libertad (en la "casa de acogida") en vez de dejarlo encerrado. Ni tonto ni perezoso, hizo negocios (la pornografía infantil parece dejar su buena plata), planeó sus próximos pasos, y simplemente se escabulló, a vista y paciencia de la justicia. Esto demuestra que no se puede otorgar beneficios a delincuentes.
A veces pienso qué haría si me encontrara cara a cara con Rafael Maureira. (¿Qué haría usted?)Quizás, al imaginar sus abusos con los chicos, me darían ganas de golpearlo, como lo hicieron algunas personas en la calle. Según Sacarach, él está "enfermo" y necesita que lo ayuden a convertirse en un hombre sano. Sin embargo, según especialistas, la pederastia no tiene remedio, y además eso no es todo, porque aparte de abusar de menores, los fotografió y grabó para posteriormente lucrar con ese material.
Sacarach sólo tiene un lugar donde permanecer de por vida: una celda. Por el bien de todos nosotros. Y sin Internet ni ningún beneficio.