martes, agosto 29, 2006

Mis lápices

Yo no... pero estoy casi seguro que las primeras rayas que hice en un papel deben haber sido con lápices de cera.
Ya en el colegio, escribía con un lápiz mina, el famoso "Nº 2"... que había que sacarle punta en forma constante. Hacia 4º ó 5º básico, en un intento por desterrar al sacapuntas, recuerdo haber comprado un lápiz que usaba puntas de minas en soportes plásicos cónicos; uno usaba una punta hasta que se gastaba, la extraía, la metía en el otro extremo del lápiz, y aparecía una punta nueva. La primera punta era mula (de plástico), quizá porque los lápices venían a granel y las puntas podrían estropearse. Lamentablemente este sistema era ineficiente y harto más caro que un lápiz Nº 2 con su sacapuntas, así que no me compraron más de aquellos lápices (lamento no haber conservado uno, hoy sería verdaderamente "de culto").
Fue también en 4º ó 5º básico que empiezo a usar lápiz pasta (el famoso "BIC"), con punta gruesa y cubierta transparente. Típico era que se "reventaran" estos lápices, a veces en la camisa, con consecuencias desastrosas... También fue famoso el lápiz "Kilométrico" de Paper Mate.
En 7º descubro el PORTAMINAS, y para mi gran felicidad, le puedo decir adiós al odioso sacapuntas. Recuerdo cuando los portaminas se masificaron en el curso, había un compañero de clase sumamente pillo y tramposo, que para evitar que le pidieran minas prestadas, usaba un lápiz con mina de 0.3 mm (el tamaño estándar es 0.5).
Era típico recibir como obsequio un lápiz pasta "de lujo", por ejemplo un Parker Jotter. Pero no había gran diferencia en términos prácticos con el BIC de siempre, de modo que los usaba sólo en forma esporádica.
Por 3º medio trato de reemplazar el BIC por varios lápices a tinta con punta blanda, pero su elevado costo y corta duración me impidieron deshacerme del lápiz pasta.
Pasaron algunos años, y a principios de los '90 se puso de moda usar plumas con tinta en cartuchos desechables. La gente muy acostumbrada al lápiz pasta no se sentía cómoda con la pluma porque aquella se debe sostener en cierto ángulo para escribir; sin embargo, a diferencia del lápiz pasta, la pluma no se carga sobre el papel, simplemente se desliza. ¡Formidable! Quizá así desaparecería el dolor de mano que me daba después de escribir un rato cargando un lápiz. Me cambié a la pluma, aunque no me duraban mucho: la tinta se secaba en la punta y la pluma terminaba fallando para siempre.
El lápiz más lujoso que recibí fue una pluma "Harley Davidson", que usé algunos años, hasta que se fue tapando y actualmente la tengo retirada.
Cuando conocí a Rodrigo "Drupi" Mansilla, me gustaron los lápices Pilot de gel que usaba (la novedad de aquellos tiempos), y decidí empezar a usarlos.
Actualmente, mis lápices predilectos son un par de Parker Jotter, uno es portaminas, el otro es el típico lápiz pasta, pero ahora lo uso con un repuesto gel.

¿Y tú? ¿Te acuerdas de tus lápices?

1 comentario:

Daniella dijo...

Qué buena historia de los lapices... volví por un momento al colegio cuando siempre prestaba y nunca me los devolvían...eso me molestaba caleta!!!

O en la Universidad, típico que me los pedían prestados y los perdía para siempre; además por donde siempre andaba con un estuche completo de todo tipo de cosas, siempre todos acudían a mi...jajaja

De los lápices top, recuerdo cuando para cuarto medio me regalaron una pluma grabada, yo toda orgullosa y al final se me echó a perder...

Para mi titulación tb. recibí dos plumas top, y ahí las tengo... para ocasiones importantes...guardadas!!!!

Y típico que quedan lápices guardados y no sirven, tengo un tarrito con ene lápices que no sirven pero tienen un valor sentimental...y a veces me baja la locura y los tiro a la basura...

Así con las historia de los lápices, que como decía un profesor, nunca deben faltar en la vida de un periodista para estar siempre atento a cualquier eventualidad....así que siempre en la cartera ando con un pequeño estuche con lapices diversos...